Explicamos cómo los residuos diminutos en las llaves y el pH del agua potable pueden generar picazón y resequedad, y cómo nuestros limpiadores protegen la barrera de la piel.
Cambios hormonales, sebo y perimenopausia: Por qué no todo es acné
Explicamos cómo la disminución de estrógenos en la perimenopausia altera el sebo, la diferencia entre comedones y milias, y cómo cuidar la barrera de la piel sin agravar la inflamación.
En la perimenopausia el nivel de estrógeno baja más rápido que el de los andrógenos pero las glándulas de sebo siguen “escuchando más” a esos andrógenos, por lo que empieza a fabricar una grasa distinta y la entrada del folículo se tapa con sebo y queratina.
Ahí puede inflamarse. Eso sí puede ser acné (aunque no se parezca al acné típico de los 16 años) a menudo son “masitas” profundas, blancas o amarillas, a veces con un borde rojo, sobre todo en la mandíbula, el mentón o alrededor de la boca.
Pero no toda bolita es acné, por esto no se debe confundir por ejemplo con una milia que es un quiste de queratina cerrado, sin esa inflamación de folículo. Mientras que un comedón cerrado sí es parte del acné y se ve como una masa bajo la piel. Por fuera se parecen aunque por dentro no sean lo mismo.
Por eso no debes pellizcar “a ver qué sale” porque se rompe la pared, se inflama más y después te queda una mancha.
Con cosméticos no podemos corregir el comportamiento de una hormona, pero lo que sí se puede hacer es no agravar el efecto, evitando acumular exceso de sebo y queratina por lo que recomendamos que hagas la limpieza de tu piel sin dejar residuos (no cremas limpiadoras sin enjuague, no aguas micelares sin enjuagar), no usar ácidos fuertes sobre la zona inflamada y mantener la barrera de la piel en buen estado (en esta edad la piel también se reseca).
Si notas que las lesiones de esos granitos te duelen, se extienden o te dejan una marca, eso ya es terreno de dermatólogo y te recomendamos que vayas a consulta, no de que compres productos que te recomienden sin un diagnóstico del profesional.

