El nombre “vitamina” es el mismo en la comida, en un suplemento y en una crema, pero no viaja igual ni llega al mismo sitio.
Lo que se come, después del proceso de digestión, entra a la sangre y se reparte en el cuerpo. Lo que se pone en la piel se queda donde se pone y actúa desde la capa de afuera hacia adentro. Por eso no se puede confundir el uso de vitaminas con su efecto interno o externo.
Vitamina C ingerida vs. Vitamina C tópica
La Vitamina C contenida en una naranja o en una cápsula de suplemento es ácido ascórbico (es la misma molécula). Sirve para que el cuerpo arme su propio colágeno por dentro y para no tener deficiencias que afecten el funcionamiento normal del cuerpo. Pero eso no hace que se “aclare” una mancha del pómulo.
En cosméticos, una fórmula de laboratorio puede usar otras formas derivadas de la vitamina C (como las que usamos en ASCORBIO™) pensadas para:
Resistir almacenadas en el envase de forma estable.
Quedarse en la superficie de la piel con el propósito de ayudar con lo que se ha oxidado (que se ve encima) y ponerte bonita la piel.
No sustituyen el efecto de comer la fruta ni el de tomar el suplemento.
En Resumen
Comer vitaminas: Desde los alimentos, se procesa por el sistema digestivo para funciones internas del organismo.
Untar la superficie de la piel con vitaminas: Afecta a esa zona donde se aplica para lograr efectos cosméticos que se ven en la superficie.
Una no reemplaza a la otra. Si falta Vitamina C en la dieta, usarla en una crema no lo arregla… del mismo modo, si lo que se quiere es embellecer el aspecto de la piel del rostro, la fruta tampoco se pone en el cachete.