Los microplásticos en cosmética son, en la definición que se usa hoy, unas partículas sólidas de polímeros de menos de 5 mm de tamaño. También se les llama SPM (synthetic polymer microparticles). No entran en esta definición las partículas que son biodegradables, de origen natural, soluble en agua o que no tienen carbono.
No estamos hablando de “cualquier plástico del envase” sino del ingrediente clasificado como polímero que va dentro de la fórmula en forma de grano o de partícula.
Estos materiales se ponen en los cosméticos como ingredientes para exfoliar (esferitas), para que sientas que desliza o para dar un efecto mate en un maquillaje, para abrasión suave en una crema dental, para hacer firme y dura una barra de protector solar o para dar un efecto de película, por ejemplo en una pestañina.
El problema con ellos es que después de usarlos, cuando te los quitas en el lavamanos o en la ducha esas partículas no se “desaparecen”... siguen sólidas y pueden tardar muchísimo en romperse naturalmente en el ambiente. Por eso en varios países ya las restringen.
En un producto que tenga bien su nomenclatura INCI se pueden identificar por los nombres como polyethylene, polypropylene, PET, nylon-12, polyamide y copolímeros de acrilato, entre otros. Si el laboratorio que fabrica el producto, lo etiqueta como debe, la lista del envase lo debe decir con estos nombres y puedes identificarlos.
En PURE CHEMISTRY no usamos microplásticos y recomendamos no usarlos por el potencial de acumulación en el ambiente que al final terminaría haciendo parte de la cadena alimenticia y podría dañar la vida de muchas especies y la humana.