Después de los 30 años, tu edad en años es prácticamente igual al tiempo en días que tarda tu piel en renovarse por completo. Entender esta cinética celular explica por qué los resultados rápidos suelen ser agresiones y no cuidado real.
Calidad de la piel y estructura facial: Dos planos biológicos que no se deben confundir
No se debe esperar que un procedimiento médico invasivo resuelva la textura superficial de la piel, ni pretender que un cosmético levante un pómulo o rellene un compartimento graso profundo.
La calidad de la piel y la estructura facial se confunden en el cuidado cosmético y médico estético de la piel.
No se debe esperar que un procedimiento médico resuelva la textura superficial, o pretender que un cosmético levante un pómulo o rellene un compartimento graso profundo.
La estructura abarca el soporte profundo, al plano óseo, los paquetes grasos faciales y los músculos, que son precisamente el campo de acción de la medicina estética mediante inductores de colágeno, toxinas o rellenos para reponer volúmenes o modular la mímica muscular.
Sin embargo, los productos inyectados no cambian la textura del estrato córneo, no retiran los residuos de la piel ni equilibra la barrera de agua y lípidos.
Por otro lado, la calidad de la piel corresponde a la suavidad al tacto, luminosidad uniforme, integridad de la barrera protectora, turgencia epidérmica y capacidad para retener agua.
Un rostro puede tener un soporte profundo intervenido y al mismo tiempo tener una superficie de la piel opaca, deshidratada, percudida o inflamada.
Cosméticos y procedimientos estéticos pueden coexistir de forma complementaria, para mantener la belleza, pero la intervención estructural invasiva siempre conlleva riesgos acumulativos a largo plazo (inflamación crónica por cuerpos extraños, fibrosis, migración de materiales o pérdida de naturalidad), mientras que el cuidado cosmético biocompatible actúa día a día preservando la fisiología propia sin someter al tejido a estrés traumático.

