No se debe esperar que un procedimiento médico invasivo resuelva la textura superficial de la piel, ni pretender que un cosmético levante un pómulo o rellene un compartimento graso profundo.
La regla biológica del recambio celular: Tu edad en años es tu tiempo de renovación
Después de los 30 años, tu edad en años es prácticamente igual al tiempo en días que tarda tu piel en renovarse por completo. Entender esta cinética celular explica por qué los resultados rápidos suelen ser agresiones y no cuidado real.
En PURE CHEMISTRY® tenemos una regla muy sencilla y respaldada por la cinética celular que ayuda a entender los verdaderos tiempos de la piel para renovarse y es que después de los 30 años, tu edad en años es prácticamente igual al tiempo en días que tarda tu piel en renovarse por completo.
A los 20 años, una célula nace, madura y se desprende en unos 28 días. Pero a los 40 años, ese ciclo natural se toma alrededor de 40 días para completarse y al llegar a los 50 años, ya le lleva cerca de 50 días.
La tasa mitótica de la base se vuelve más lenta y sabia. Por eso, cuando un producto promete "borrar manchas o transformar la textura en 7 días", la biología nos dice que solo hay una manera de lograrlo y es agrediendo o quemando capas vivas de la barrera de la piel, lo que suele terminar en inflamación y un efecto rebote peor.
Las manchas superficiales no están pintadas en una sola laminita de piel, porque son depósitos de pigmento distribuidos en varias capas que suben poco a poco. Para ver una diferencia real, uniforme y duradera, la piel necesita al menos dos ciclos completos de recambio.
Si tienes 40 años (ciclos de 40 días) vas a necesitar unas 10 a 11 semanas (unos 80 días) para que las capas cargadas de pigmento antiguo sean reemplazadas por células que crecieron bajo el cuidado de nuestros productos.
Por eso te recomendamos rutinas de compromiso en ciclos, no aceleramos tu piel a la fuerza para obtener resultados rápidos que te empeorarán después.
Durante el proceso necesitamos la inhibición de la maduración de la melanina (con moléculas como la N-acetil glucosamina) asegurando que la nueva piel sube venga más clara y luminosa, sin necesidad de pelar ni agredir el rostro.

